Hay apoyos polémicos para poder escapar de la justicia

Lo que vendrá...

El momento político que vive el país está fuertemente marcado por la lucha desesperada de muchos dirigentes que apuran y condicionan sus jugadas políticas en busca de apoyos que los ayuden a eludir la fuerza de la justicia que busca complicarlos en causas en las que se los acusa de delitos muy graves.

Para eludir la acción de los magistrados se organizan marchas, reuniones políticas, coloquios y hasta se buscan aliados circunstanciales para lograr fotos y declaraciones de apoyo a los sospechados. El último de estos movimientos fue el organizado por Hugo y Pablo Moyano con una movilización a la Basílica de Luján organizada bajo la consigna cristiana de "Paz, pan y trabajo".

Con la venia del mismísimo Jorge Bergoglio, el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, se encargó de armar el acto y se ocupó de ser el único orador, no sea cosa que se le desviara el invento en discursos demasiado combativos. Como era previsible, el acuerdo político subyacente había sido preparado por los propios Moyano con el obispo y debía incluir una dura crítica al Fondo Monetario Internacional (FMI) y remarcar el tema de la pobreza desde el lado político.

La homilía cumplió los requisitos y Radrizzani resaltó: "Nuestro pueblo debe ser artífice de su propio destino y no quiere tutelajes, ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quiere que su cultura, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean siempre respetadas", sostuvo el monseñor, en una alusión al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En su homilía, el prelado envió un mensaje al Gobierno y remarcó que "hay que reconocer que ninguno de los problemas se puede resolver sin la interacción entre el Estado y el pueblo".

"Si realmente queremos un cambio positivo tenemos que asumir humildemente nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es nunca sinónimo de imposición". Los Moyano estuvieron rodeados de varios de los dirigentes a los que la Justicia indagará en los próximos días y de otros que están trabajando para reacomodarse en fracciones políticas diferentes.

Tal que acompañaron a los camioneros en su misión cristiana Daniel Scioli, Felipe Solá que vuelve a cambiar de tribuna y abandonar el bloque del Frente Renovador de Graciela Caamaño junto a Facundo Moyano y Jorge Taboada, los intendentes de Merlo, Gustavo Menéndez que llamó a no votar el Presupuesto de Macri porque le quita a la Provincia 57 mil millones, pero él acaba de pagar 1.298.910 pesos con fondos municipales a René, ex cantante de Calle 13 para dar un show en su municipalidad; de Ituzaingó, Alberto Descalzo; de La Matanza, Verónica Magario; y de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini. Fueron de la partida peregrina dirigentes de La Cámpora, Guillermo Moreno, Sergio Palazzo, Ricardo Pignanelli y Roberto Baradel. No hubo en las palabras del obispo ninguna referencia al diálogo, la unión de los argentinos y ni siquiera a un intento de pacificación de los ánimos.

Radrizzani fue funcional a los Moyano que pretendieron aparecer como convocantes a través de la fe religiosa, de una manifestación con notoria intencionalidad política. Lo curioso es que varios testigos presenciales aseguraron que mientras el sacerdote hablaba, algunos dirigentes arreglaban acuerdos políticos y otros diseñaban nuevos planes de lucha. Por ahora la causa de la supuesta asociación ilícita de Pablo Moyano en el Club Independiente está parada, el juez de vacaciones y al parecer con instrucciones de mover despacio las fichas mientras el Gobierno busca por debajo un acuerdo realmente serio con los camioneros, algo que si se diera, no se haría público bajo ningún concepto. Pero las negociaciones existen y algunos aseguran que esta marcha a Luján es para blanquear el camino de "las buenas intenciones" de los sindicalistas.

Radicales en apuros

En el radicalismo ya tienen decidido que irán a las PASO de Cambiemos con candidato propio para competir contra el propio Macri, si este decidiera la reelección en 2019. La movida organizada por los tres gobernadores radicales busca imponer a Martín Losteau como su hombre elegido para la misión presidenciable. Alfredo Cornejo se apuntaría a la vice presidencia. En la reunión llevada a cabo en el Hotel Presidente quedó claro que el radicalismo sí o sí llevará su candidato para evitar que la lucha por imponer el suyo dentro del PRO termine siendo más violenta de lo esperado porque deberían enfrentarse al corazón del partido de Macri y al Coalición Cívica de Carrió, si es que la dirigente rebelde decide seguir en Cambiemos. Otro tema que quedó claro es que desde el radicalismo saldrán a hacer una defensa de la clase media. "Los que nos votan tienen que darse cuenta que los defendemos", aseguró uno de los asistentes al mitín radical.

Una foto polémica

Están los ánimos tan susceptibles que cualquier gesto puede producir una verdadera ola de rumores y conjeturas que no hacen sino confundir más a la opinión pública.

Con motivo de la asamblea general del Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal y el de Salta, Juan Manuel Urtubey, mantuvieron un almuerzo de dos horas que generó comentarios de todo tipo. En principio parece difícil suponer que en ese encuentro no se habló del "peronismo federal" que impulsan el propio Urtubey junto a Sergio Massa, Miguel Pichetto y Juan Schiaretti. El salteño se apuró en difundir la foto en su cuenta de Twitter con el siguiente texto: "Dos gobernadores de provincias muy diferentes, de partidos muy diferentes, pueden compartir preocupaciones y encontrar puntos en común para enfrentar momentos difíciles para todos los argentinos".

No es casualidad que aparezca esta imagen solo horas después que Urtubey desistiera participar del acto justicialista organizado por el gobernador Manzur en Tucumán, con quien el salteño disputa del liderazgo del peronismo del NOA.

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