El único cisne negro es China

Si la Argentina no vuelve a las andadas, recuperará el viento de cola. En los próximos meses, los inversores globales considerarán los mercados emergentes como una fuente importante de rendimiento, lo que hará que los precios de los activos se recuperen.

Con 2018 desvaneciéndose en la distancia, todos los ojos están puestos en lo que se avecina. El año pasado fue desastroso para los mercados emergentes. El aumento de las tasas de interés en Estados Unidos y una gran cantidad de elecciones presidenciales en América Latina dieron como resultado una salida constante de capitales y una disminución en los precios de los activos.

Los precios de las materias primas languidecieron, debido al proceso de desapalancamiento en China, y los precios del petróleo se desacoplaron de la mecánica de la oferta y la demanda. Se convirtieron en objeto de manipulación política por parte de la Casa Blanca, la monarquía saudita y Moscú.

En un esfuerzo por aplacar al presidente Donald Trump y reducir el escrutinio sobre la participación del Príncipe Heredero en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, los sauditas abrieron los grifos y permitieron que los precios del petróleo cayeran. Dado que muchos países de mercados emergentes son importantes productores de petróleo, fue otro golpe que deprimió los precios de sus activos y monedas. Afortunadamente, la mayoría de los países estaban en buena forma para capear el temporal.

Además de los bajos niveles de deuda y los altos niveles de reservas internacionales, la mayoría de los países de mercados emergentes emplean regímenes de tipo de cambio flotantes que pueden fácilmente soportar fuertes golpes externos e internos. Por eso no hubo un colapso importante, a pesar del entorno externo adverso. Afortunadamente, 2019 ofrece una mejor perspectiva.

ARGENTINOS VOTAD

Para empezar, el calendario electoral es bastante magro. Las únicas elecciones presidenciales importantes de este año serán en la Argentina. Uruguay y Panamá también celebrarán elecciones presidenciales.

La contienda política en la Argentina podría ser interesante. La reelección del presidente Macri depende de la trayectoria económica del país. La economía debe mostrar signos de vida en abril o mayo. Hay un montón de escenarios y posibilidades que se están discutiendo. Sin embargo, lo cierto es que el FMI ha asegurado las obligaciones financieras del país hasta el final del año. Más allá de eso, todo depende de lo que suceda en octubre, cuando los argentinos acudan a las urnas.

Las otras dos preocupaciones de política regional no dependen de las próximas elecciones. Más bien, son producto de los presidentes que fueron elegidos el año pasado y recientemente asumieron el cargo.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) está lleno de retórica feroz, pero no está claro cuál será la dirección de sus políticas económicas. Hay muchas contradicciones en sus declaraciones. Lucha contra el neoliberalismo y hace grandes promesas a los pobres. Al mismo tiempo, se compromete a equilibrar el presupuesto y evitar aumentar la deuda. Lo mismo ocurre con el presidente brasileño Jair Bolsonaro. Ha nombrado figuras respetadas para puestos económicos clave, pero no está claro cómo reunirá los votos del Congreso para promulgar las reformas estructurales críticas que debe implementar para estabilizar la economía brasileña.

TRUMP Y XI

La más importante variable para observar será la política monetaria de Estados Unidos. Hay un creciente consenso de que la mayor economía mundial se dirige a una recesión a más tardar el año próximo.

Atravesamos la más larga expansión de la historia económica de Estados Unidos. Y el país se debe una recesión. El alto nivel de volatilidad en los mercados de acciones y el aplanamiento de la curva del Tesoro sugieren que una desaceleración es inminente. A pesar de que la Fed continúa abogando por un mayor endurecimiento de la política monetaria, una recesión eventual la obligará a revertir su curso.

Una de las principales preocupaciones es que Washington no tiene muchas herramientas para enfrentar la recesión al final del camino. Las tasas de interés ya son bajas, el balance de la Reserva Federal está completo y el déficit fiscal del gobierno ya es alto. Por lo tanto, no hay mucho margen para maniobras fiscales y monetarias.

Lo bueno es que el sistema financiero de los Estados Unidos está en buena forma. Los bancos se recapitalizaron después de la crisis financiera, y los estándares crediticios han sido prudentes. Existen preocupaciones sobre el crédito corporativo, pero los problemas no deben ser de naturaleza sistémica.

El único cisne negro en el horizonte es China. El país está implementando un proceso de despalancamiento complicado. Desafortunadamente, no hay mucha información sobre cómo va, y podría volverse desordenada fácilmente.

Esta es la razón por la que los chinos están tan preocupados por una guerra comercial con los Estados Unidos. Es el momento equivocado para emprender tal lucha.

Sin embargo, todos estos factores sugieren que la restricción monetaria de 2018 pronto será una cosa del pasado. Los inversores comenzarán a considerar los mercados emergentes como una fuente importante de rendimiento, que debería permitir que los flujos de retorno y los precios de los activos se recuperen. Por lo tanto, 2019 puede demostrar ser una gran mejora con respecto a la crisis de los mercados emergentes del año pasado.

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