"El verdadero político debe estar por encima de la mentalidad colectiva"

Lo más difícil de cambiar es la mentalidad de un pueblo, advierte el pensador Juan José Sebreli. Felipe González es un modelo de estadista a imitar. El populismo, como ideología, es antidemocrático.

Al Papa le interesa mucho más la política que la religión, dispara el filósofo en un reportaje exclusivo.

Polémico y antipopulista, Juan José Sebreli se reivindica como un intelectual de izquierda en un sentido amplio, un socialdemócrata a la europea o como la expresión más izquierdista que un liberal puede tener. Es partidario de los conceptos claros y denuncia los lugares comunes.

Su extensa obra, compuesta por ensayos entre los que se cuentan los fundamentalesBuenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964) y El asedio a la modernidad(1991), conforma una propuesta intelectual de consistencia compacta, lógica, con obsesiones como la política, la filosofía, la ciudad, la vida cotidiana, la cultura popular, y la sexualidad. Muestra la mirada de un filósofo urbano.

-¿Como se explica que todavía hoy, después de haber demostrado su rotundo fracaso en todos los países en los que se ha implementado, siga habiendo regímenes populistas y que además tengan defensores? -Hay una cultura populista de más de 70 años, que es muy difícil de erradicar. Se puede cambiar de personas, de gobiernos, de partidos, pero es muy difícil cambiar de mentalidad, y acá lo que tiene que cambiar es la mentalidad de los argentinos, no de los partidos. No acusemos a los políticos, que tienen gran parte de culpa, porque los políticos, en realidad, representan a la sociedad. ¿De dónde salen los políticos, caen del cielo?, no... son típicos representantes de la sociedad. El verdadero político, el auténtico, tiene que estar sobre la mentalidad colectiva, y eso ocurre en todos los países del mundo. La mayoría de la población no tiene, -no se interesa o no puede- tener acceso a las ideas políticas o a los conocimientos, ya sea por razones económicas o personales, entonces el político debería estar con la masa, pero adelante, dirigiéndolas, no siguiéndolas.

-Y esto no pasa en la Argentina Acá, los políticos miran las encuestas, y si ven que la gente ese día se despertó con determinado espíritu, ellos van para ese lado y mañana para otro sin ningún problema; es todo muy volátil. Pero eso no ocurre solo aquí, en otros países ocurre lo mismo, podemos ver los casos de Estados Unidos con Trump, Brasil con Bolsonaro o Europa del Este o en países bien constituidos como en Francia, que hoy es un caos. UN MODELO -¿Cual sería para usted un ejemplo de un verdadero político, como usted dice, que esté por encima de sus intereses y oriente a las masas? -Uno de los últimos fue Felipe González; él estaba por encima de la sociedad española. Por ejemplo... la sociedad española no quería formar parte de la Comunidad Europea, y sin embargo Felipe González los convenció, entraron y España cambió. España no sería lo que es hoy si no hubiese crecido y se hubiese modernizado de no haber entrado a la Unión Europea, y eso es gracias a González, porque la inmensa mayoría no estaba para nada de acuerdo.

-¿Usted calificaría a Trump, Putin y Bolsonaro como populistas? -Trump es un loco, extravagante y autoritario, pero es una cosa rara, ya que cree en la economía de libre mercado. Lo de Bolsonaro está por verse, recién empieza y la verdad que no lo conocía de antes, pero claramente tiene rasgos autoritarios. Putin es decididamente populista, pero no es Stalin. Sin embargo, esta época tiene algunos rasgos similares a la de comienzos del siglo XX. No terminaremos en una guerra mundial, pero seguramente habrá pequeñas guerras.

-¿Cree que es factible que surjan más gobiernos populistas? -Debemos aclarar que el populismo no es exclusividad de la izquierda, también los hay de derecha. Maduro y el kirchnerismo son populismos típicos. Lo de Trump, como le dije anteriormente es una mezcla rara... cree en el libre mercado cuando los populistas son claros enemigos de eso, pero debemos reconocer que tienen cosas en común, son autoritarios y demagogos. Vuelvo a comparar lo que está ocurriendo en estos últimos años en Occidente con lo que ocurría en las primeras décadas del siglo pasado... décadas muy peligrosas en las que surgen los totalitarismos como el fascismo, el nazismo y el estalinismo, y luego terminaron en la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial. Pero la historia no se va a repetir de la misma manera.

-¿Cree que en Argentina se terminó el populismo? -Muchos gobiernos argentinos cayeron de forma totalmente injustificada, como el caso de Arturo Illia. Durante el gobierno de Illia, que convengamos no era un gobierno brillante, no tuvimos los dos fantasmas que permanentemente tenemos los argentinos, que son la violencia y la inflación. Entonces, ¿por que lo derrocaron? Y lo echaron con el apoyo de toda la sociedad argentina, incluso de la clase trabajadora, dirigida y manejada por la CGT, y por otro lado con los intelectuales; no nos olvidemos que la revista Primera Plana, una revista muy sofisticada para la época y muy influyente, leída por la clase media intelectual, era abiertamente pro golpista, que se dedicaba mayormente a denigra a Illia.

-¿Piensa que hoy ocurre algo parecido? - La oposición, especialmente el peronismo en general, y el kirchnerismo en particular no es muy democrática, se nota que anhelan un golpe contra Macri. Pero voy más allá. Fíjese lo que hicieron hace unos días con eso del piletazo para defender a una delincuente, corrupta y autoritaria. Por otro lado, no puede haber ningún tipo de acuerdo con el peronismo, porque el peronismo no es democrático. Puede haber coaliciones entre distintos partidos, como lo es Cambiemos, pero el peronismo no cree en los partidos políticos. ANTIPARTIDO -¿Como calificaría entonces al peronismo? - El peronismo es un movimiento, y eso significa que es antipartido. Partido significa que es parte, y el movimientismo es el todo, es la representación del pueblo y de la patria, dos conceptos abstractos; es decir que no puede conciliar con otros. Los que no están con el pueblo y la patria son enemigos, y esto no lo digo yo, lo dice el máximo pensador del populismo que es Ernesto Laclau. El dice claramente: ``La República obstruye las conquistas sociales del populismo''. Tanto la división de poderes como el cambio de gobierno es desdeñado por los populistas. Con el peronismo se puede llegar a algunos acuerdos con determinadas leyes, pero una concordancia, jamás. El populismo como ideología, como filosofía, es antidemocrático.

-¿Al Papa Francisco lo catalogaría como populista? -Todos sabemos que Bergoglio está identificado con el peronismo, y todos sabemos que en su juventud era asesor espiritual de Guardia de Hierro. A él realmente le interesa mucho más la política que la religión. Es un político, es un tipo que actúa tácticamente, y desembozadamente populista; basta con ver los viajes que hace y a los personajes que recibe en el Vaticano. Apoyó claramente la candidatura de Scioli, y mientras Macri sea Presidente no va a venir a la Argentina.

-¿Como analiza la gestión de Bergoglio? -Afortunadamente está fracasando en todo, fíjese que está siendo tan perseguido por la derecha como por la izquierda de la Iglesia.

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