Ahora ya tenemos a la magistrada de los motochorros

La AMLI (Asociación de Motochorros Liberados) rendirá en las próximas horas un merecido homenaje a la jueza Patricia Guichandut, que tanto hace por ellos y a quien tanto le deben.

Será una ceremonia sencilla pero sin dudas llena de risotadas y durante la cual los miembros de la Asociación quemarán una foto de Héctor Montefusco, el último asesinado por motochorros justo el día que comenzaba el año.

El "muy imbécil" no quiso entregar la moto. Se merecía el castigo, gritarán junto a la homenajeada.

Y usted, querido lector, se preguntará por qué dentro del irónico párrafo figura el nombre de esta magistrada, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 62.

Es simple, esta jueza, la doctora Guichandut, dejó libres a dos motochorros con diferencia de unos días. Pero no es sólo que los haya liberado, sino que ambos tenían antecedentes penales y la entrada prohibida al país.

Días atrás la jueza liberó al motochorro colombiano Jair Stevens Jurado Mora, que fue detenido el martes de la semana pasada por Policía de la Ciudad después de robarle un iPhone 7 a una chica de 18 años que esperaba para cruzar avenida La Plata al 100, en Caballito.

A pesar de que contaba con antecedentes en su país, la jueza le concedió una "probation" y la libertad dos días después tras acordar una serie de condiciones, como el pago de 700 pesos como resarcimiento a la víctima. Ahora Migraciones dispuso su expulsión.

Guichandut se excusó diciendo que aplicó la multa "en la medida de las posibilidades del imputado". Por supuesto el delincuente está prófugo.

En estos días liberó a otro motochorro con antecedentes, José Franco Antonio, de nacionalidad uruguaya, que tenía la entrada prohibida al país, con pedido de expulsión en caso de ser encontrado dentro de nuestro territorio.

Antonio fue detenido junto a su cómplice por efectivos de la Policía de la Ciudad en el barrio de Boedo.

Los motochorros intentaron esconderse de los agentes que los obligaron a identificarse y ahí se enteraron que el uruguayo, de 36 años, tenía un impedimento para entrar al país expedido por el Juzgado Nacional de Ejecución Penal número 4, a cargo de Marcelo Peluzzi.

Mientras que su cómplice tenía un pedido de captura vigente por robo. A las pocas horas fue liberado por Guichandut.

Ambos casos indignaron hasta al propio presidente Mauricio Macri: "Es indignante el caso de la jueza que nuevamente liberó a motochorros con antecedentes penales y prohibición de ingreso al país. Las fuerzas de seguridad están haciendo su trabajo en la calle, pero con una Justicia así no hay policía que alcance".

Y tiene razón, es más, nos podemos ahorrar las fuerzas de seguridad. El jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, también mostró su enojo. "El caso de Guichandut es escandaloso: es peor pasar en rojo un semáforo que tres condenas firmes por ser motochorro. ¡Indignante!".

La jueza buscó explicar lo inexplicable con un breve escrito en el que se enreda en excusas legales pretendiendo hacernos creer que actuó bien.

Mire doctora, usted se equivocó, se mire por donde se mire, dejó libres a dos delincuentes que deberían haber estado presos o fuera de las fronteras del país y no le importó.

A uno le aplicó 700 pesos de multa porque le pareció que era un hombre pobre que intentó robarse un celular que vale más de 30.000 pesos.

A lo mejor es usted partidaria del garantismo teniendo en cuenta que fue don Néstor Kirchner quien propuso su nombramiento y se haya consustanciado con la teoría Zaffaroni.

Usted, Patricia Guichandut, deshonra la Justicia, usted tiene todo el derecho de aplicar la ley según su punto de vista pero nosotros los ciudadanos, los que somos las víctimas de los que usted protege, queremos decirle que "ya basta" que se deje de jugar a la magistrada de los motochorros y empiece a aplicar el sentido común, que según los más expertos juristas debe ir siempre de la mano de la ley escrita.

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