¡Ya basta de tolerar a Hebe Bonafini!

Ya basta de tolerar estas agresiones que pasan cualquier límite de la coherencia, que trasgreden todos los niveles de la sensatez y lo que es peor, ponen de manifiesto la cobardía de la gran mayoría de los fiscales de nuestro país. Una vez más, esta octogenaria que todavía tiene que dar una gran cantidad de explicaciones ante la Justicia por numerosos hechos de corrupción que le tienen como protagonista principal, volvió a agredir de manera bestial y amenazante.

Me refiero querido lector a Hebe de Bonafini a quien me niego calificar como "señora" que nuevamente lanzó sus exabruptos sin filtro en una clara actitud provocadora que uno imagina es aceptada por quienes fueron los patrocinadores de su odio visceral durante doce años.

En sus habituales bravuconadas de los jueves esta vez su discurso enfermizo fue motivado por la decisión que tomó el Gobierno de equipar a las fuerzas de seguridad con las llamadas pistolas Taser eléctricas, sin munición letal. "Ustedes vieron esta cosa de las pistolas que van a usar, que no matan. Yo, como no matan, quiero que las prueben con la hija de Macri, los hijos de la Vidal y los hijos, nietos y parientes de la Bullrich. Que los pongan ahí y que les tiren, a ver si no matan. Es la única manera en la que les voy a creer", dijo Bonafini en claro tono amenazante.

Y como curiosa contrariedad, la defensora de los hijos pide que lastimen a los hijos de sus rivales políticos. Patética actitud. Pero su ataque no se detuvo allí, siguió contra los propietarios de los campos que a raíz de la siembra de soja transgénica utilizan el herbicida llamado glifosato cuyo uso está reglamentado y controlado.

A los gritos, la oradora dijo: "Si tenemos coraje, hay que acompañar a la gente quemarles los campos. Que se los quemen, que no puedan recoger nada, que recojan cenizas. Vamos a ver cuando quememos unos cuantos campos si van a seguir tirando glifosato".

Los dichos de Bonafini volvieron a caer en el vacío y no me sirve la excusa que muchos argumentan de "está mayor no sabe lo que dice", porque sí sabe lo que dice y su mala intención en manifiesta. Esta vez fue el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires la entidad que salió a calificar los dichos de la dirigente kirchnerista a través de un comunicado.

"Las manifestaciones de Hebe de Bonafini resultan preocupantes pero a más del cuestionamiento ético, cívico y político que sobre ellas pueda realizarse, resultan ser inadmisibles y reprochables legalmente. Lo manifestado este jueves por la dirigente social constituye la expresión de un delito de incitación a la violencia colectiva e intimidación pública que no puede tolerarse. Su conducta excede la razonabilidad de la acción política. Claramente, exterioriza una conducta contraria a la vida democrática y al respeto por los derechos individuales que corresponde ser denunciada por el Ministerio Público Fiscal".

Y en este último párrafo está la razón de esta columna, no hay ni un solo fiscal que aun teniendo las pruebas del delito sea capaz de iniciar una acción penal contra esta mujer. Por miedo, por respeto a la historia, por el escrache, por la razón que sea, Bonafini vive una impunidad que nadie le dio salvo las causas antes mencionadas.

Me gustaría alguna vez destacar el valor de un oficial de la justicia que haya sido capaz de citar a la líder de los Derechos Humanos para que explique el motivo de su brutal violencia oratoria que deriva en delictivas amenazas. ¿Cuál debe ser el límite? ¿Hasta dónde esta sociedad va a tolerarle que insulte, agreda e intimide? Parece que debemos resignarnos a soportarla con sus gritos; y aquellos que se sienten amenazados por sus discursos, callar como una víctima temerosa de su victimario. Yo la condeno y no me importa, cuando pida perdón por todas estas barbaridades recuperará el valor que alguna vez tuvo su nombre, ensuciado por ella misma a cambio de favores políticos y económicos.

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