El peor presidente de España quiere abrir viejas heridas

El socialista Pedro Sánchez es tal vez el peor presidente de gobierno que haya tenido España desde el regreso a la democracia tras cuarenta años de dictadura franquista. Ayer, cercado por su inhabilidad para gobernar se vio obligado a adelantar las elecciones generales al 28 de abril próximo después de ocupar la jefatura de Gobierno desde el 1 de junio de 2018, cuando ganó una moción de censura presentada contra el conservador Mariano Rajoy, o sea que no fue elegido en las urnas.

Mientras luchaba por intentar quedarse con el poder, Sánchez lanzó una serie de promesas de alto tinte demagógico, con el objetivo de volver a abrir la grieta que los españoles habían cerrado con la llegada Adolfo Suarez al gobierno en 1976, cargo que mantuvo hasta 1981 cuando reinstaló definitivamente la democracia en su país, en un gran trabajo de reconciliacin nacional de todas las fuerzas políticas. Entre los desatinos de Sánchez estaba la exhumación de las víctimas republicanas de la Guerra Civil y el retiro de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, una basílica católica (Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos), una abadía (Abad¡a de la Santa Cruz del Valle de los Ca¡dos) y un monumento realmente impresionante en torno a la gigantesca cruz que se eleva 150 metros por sobre la cumbre montañosa, ordenado por el propio Francisco Franco y cuya construcción se inició en 1940 y finalizó en 1958.

Dentro del ayuntamiento de El Escorial, el monumento alberga, además de los restos de Franco, los de 33.872 combatientes de ambos bandos de la Guerra Civil y recibe la visita de unos 500.000 turistas por año. Ahora Sánchez, ya vencido políticamente intenta ver si revolviendo la memoria y los restos del dictador consigue algún apoyo popular para intentar presentarse como candidato por el PSOE.

Precisamente el Partido Socialista Español ha dado grandes líderes en esta democracia, Felipe Gonz lez, Alfonso Guerra por poner dos ejemplos de hombres de izquierda que hicieron grande a España y la metieron en Europa sin un discurso cargado de venganza o de odio y mucho menos abriendo grietas. Ahora habrá una batalla jurídica porque Sánchez les dio solo quince días a los herederos del caudillo, sus siete nietos, para que saquen del Valle los restos de su abuelo.

En principio habían aceptado llevarlos a la catedral de la Almudena de Madrid, justo frente al Palacio Real, pero Pedro Sánchez y una de sus principales alcahuetas, la ministra de Justicia, Dolores Delgado dijo que "El Ejecutivo quiere evitar posibles problemas de orden público y que el general Franco reciba homenajes" y amenazó, "O deciden ellos d¢nde se lo llevan o lo decidimos nosotros". Puedo asegurarle querido lector, que los españoles de bien, los que eligieron la democracia y la paz, los que vieron terminar una dictadura de cuarenta años y no hicieron sonar ni un tiro porque prefirieron avanzar hacia un futuro mejor, no pueden estar de acuerdo con esta bravuconada demagógica, que puede alterar el escenario pero jamás la historia. Pedro Sánchez es un mediocre incapaz siquiera de comprender el animo de los ciudadanos que gobierna y manchando al PSOE, el partido que eligió desde el comienzo la convivencia.

Nadie quiere defender a un dictador pero todos quieren defender la paz, incluso la paz de las tumbas. El Valle de los Ca¡dos es un monumento a la historia de España, con Franco allí enterrado o no, y poco cambiará si revuelven sus huesos, porque esos personajes perduran, para mal o para bien, en la memoria de cada ciudadano que vivi¢ el horror de un guerra fratricida que solo tuvo perdedores. Señor Sánchez, es usted un español con mucha ret¢rica pero poco, muy poco, conocimiento de la españolidad del siglo XXI. Debería sentir vergenza, pero eso no da votos.

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