El kirchnerismo quiere eliminar el Poder Judicial: el camino a una dictadura.

 

Ya es muy poco lo que nos queda por ver en el mundo de las ideas políticas vernáculas. Propuestas que van del delirio a lo ridículo o simplemente son utopías que intentan renacer después de décadas de estar enterradas por imposibles o inútiles. 

 

En las últimas horas, el escritor chaqueño Mempo Giardinelli, uno de los fundadores del espacio kirchnerista, "Manifiesto Argentino", hizo público el nuevo pensamiento "revolucionario" de la viuda de Kirchner y sus militantes.

 

Autorizada voz la de este intelectual que no es la primera vez que sale a delinear cambios en el sistema con duras críticas hacia la vigencia de la democracia. 

 

Esta vez, el delirio fue más allá, muy lejos, fuera del alcance de cualquier lógica que pase por el formato que hoy tiene el mundo occidental y ya hasta buena parte del oriental.
La propuesta que Giardinelli anunció como una de las promesas de campaña si Cristina ganara las elecciones consiste en redactar una nueva Constitución y la eliminación definitiva del Poder Judicial. 

 

Sí, leyó bien querido lector, la propuesta es una nueva Constitución y destruir el sistema republicano de los tres poderes, sacando del esquema a una de las tres patas que constituyen la base de la República.

 

Giardinelli sostiene que el kirchnerismo quiere transformar al Poder Judicial en un "sistema de justicia" y asegura como justificativo para este cambio radical que el Poder Judicial es "un gran anacronismo" y que se ha convertido en un gran poder político, lo que provoca una grave distorsión en el sistema democrático.

 

El otro tema es aun más grave porque según el escritor e ideólogo K, "Nosotros no estamos por una reforma constitucional, estamos por una nueva Constitución de origen popular que surja de un referéndum donde el pueblo argentino se manifieste, se constituya en poder constituyente, en convención constituyente y elabore un nuevo pacto central".

Este concepto murió lentamente después de los "70 pero ahora ocurre que para este espacio político que gobernó el país durante doce años, ambas propuestas disfrazadas de superadoras solo apuntan a salvar la difícil situación de la ex presidente ante las más de diez causas judiciales que enfrenta.

 

Una nueva Carta Magna popular, es casi obvio saber para donde nos llevará, ahí están Venezuela, Cuba, Nicaragua como ejemplos de ese modelo.


Uno no puede dejar de asociar lo que Giardinelli dice en un tono más intelectual con las palabras de otros ideólogos kirchneristas como Hebe de Bonafini que asegura que "cuando vuelva Cristina a estos jueces los vamos a echar a todos a patadas en el culo, no tiene que quedar ni uno".

 

No hay que tener mucha imaginación para saber cómo se elegirían los magistrados si este delirio ideológico se lleva a cabo.
Esta catarata de propuestas que no hacen sino cargar con más dudas y miedos a los ciudadanos, responde a una estrategia electoral que aun no puede ser descifrada por lo contradictoria.

 

El nivel educacional medio del país es lamentable, deficitario en cuanto a conocimiento y ni hablar de una mínima base de cultura general y Giardinelli propone que la nueva Constitución la redacte "el pueblo", el mismo pueblo que fue abandonado a la mala educación por el peronismo desde su doctrina fundadora de "alpargatas sí, libros no" y hoy mantiene millones de ciudadanos semianalfabetos en los conurbanos de todo el país para poder tener cautiva su voluntad electoral.


Todavía no se escuchó ni una sola voz desde el kirchnerismo que despegue al partido de este ideario absolutamente perimido y peligroso.

 

Esto hace suponer que este delirio viene de arriba hacia abajo y se buscaron nombres que fueran respetados para lanzar esta campaña que propone cambiar radicalmente la vida institucional del país, destruyendo los principios básicos de un sistema, que aunque maltratado, todavía nos deja vivir en libertad y con todos nuestros derechos intactos.

Ustedes no tienen sueños de grandeza sino pesadillas producidas por un ansia de poder absoluto. Y por cierto, sino quieren jueces es porque todavía siguen teniendo malos pensamientos.

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