Negocios que crecen al reparo de Vaca Muerta

Vaca Muerta

La Argentina no se destaca por la multiplicidad de sectores productivos pujantes con capacidad exportadora. Pero a aquellos que sí dan con el piné, como es el caso del sector agropecuario y la explotación de hidrocarburos, se les exige como un efecto benévolo para la economía nacional el desarrollo de la cadena de valor, la integración vertical y horizontal, la creación de empleo directo e indirecto.

Cuando un sector alcanza una escala internacional impacta de manera inevitable en buena parte de la actividad que lo rodea. Allí entran a jugar los proveedores de insumos, los vendedores de maquinarias y los referentes del área servicios. Son un todo, un círculo virtuoso que se retroalimenta generando aquello que tanto necesita la economía de cualquier país del mundo: puestos de trabajo.

En este saludable ecosistema aparece una figura singular, la del pequeño empresario, que a veces es mucho menos que eso, tan sólo un emprendedor con un puñado de ideas a cuesta. De alguna manera, creatividad y financiamiento mediante, logra engarzarse en la estructura de algún rubro y pasa él también a ser parte de esta dinámica no exenta de sobresaltos.

Uno de los casos paradigmáticos en la Argentina tiene que ver con el yacimiento de Vaca Muerta. La segunda reserva mundial de crudo y gas no convencional es siempre tema de análisis y suele ser recurrente, por sus diversas aristas, en espacios como éste. Ya hemos analizado su potencial en materia de generación de divisas, su rol como actor protagónico que podría hacer que, de una vez y para siempre, nos libremos de la dramática restricción externa.

Pero en Vaca Muerta también pasan otras cosas. Por ejemplo, el surgimiento de un sinnúmero de emprendimientos a nivel local y regional en el área neuquina, que crecen al reparo de un sector en expansión. Son varios los casos, aunque el último que ha salido a la superficie de los medios periodísticos está vinculado con el impulso de una diseñadora llamada Ornella Basilotta, que creó un modelo de bolso fabricado con los restos de las bolsas de arena que se utilizan para explotar el yacimiento de esquisto.

El producto, llamado comercialmente Fracking Backpack, es una mochila social certificada realizada con residuos de bolsas de arena de la industria del petróleo. Según explica la autora, cuya pyme tiene 9 años de vida, todo comenzó cuando realizó un viaje a la provincia de Neuquén y pudo interiorizarse del problema que significan los residuos que genera la explotación hidrocarburífera.

“Se estima que la explotación de Vaca Muerta insume 10 millones de toneladas de arena por año, esto equivale a 26 millones de mochilas. Mi idea es poner en valor y reciclar este residuo transformándolo en una mochila social certificada al alcance de toda la población educativa de nuestro país, generando alianzas estratégicas que lo hacen posible”, explicó la empresaria.

Basilotta, que trabaja en equipo con sus tres hermanos, remarca que “este residuo hoy en su mayoría se quema, no se recicla. Al ser reutilizado reduce la huella de carbono. El emprendimiento genera mano de obra con diferentes cooperativas para fabricar el producto”. El objetivo es “repartirlo de forma gratuita a los chicos que acuden a las escuelas públicas de todo el país”.

El de Fracking Backpack es el último caso conocido, aunque no el único. La actividad petrolera en Vaca Muerta es tal que ha promovido el surgimiento de una red de proveedores a escala nacional. Tal es el caso de una firma cordobesa ubicada en Río Tercero que le vendió a YPF un kit compuesto por una tolva de tres ejes de 30 toneladas y una embolsadora de nueve pies. Los silobolsa, esos mismos que podemos ver a la vera de la ruta en la zona núcleo y que se utilizan para almacenar la soja tras la cosecha, son usados por la petrolera para guardar la arena, resolviendo así el problema que le generaba la dispersión producto del fuerte viento en la zona.

Este insumo es clave en el proceso extractivo. En la fracturación hidráulica del suelo se inyecta una mezcla de arena, químicos y agua con la suficiente presión como para destrozar las rocas y sacar de ellas el petróleo y el gas que han quedado allí escondidos. La arena que se queda en el proceso de fracking mantiene abiertos los pequeños canales para que los combustibles fósiles puedan fluir.

En Estados Unidos el fracking, que ha generado polémica por el posible impacto negativo sobre el medio ambiente y la generación de movimientos sísmicos, produjo también la explosión del sector arenero, sobre todo en Wisconsin, donde está la arena blanca que reúne las condiciones ideales para la operación.

Se calcula que cada pozo no convencional demanda alrededor de 10.000 toneladas de arena, que en el caso argentino proviene mayormente de la provincia de Entre Ríos. Ese viaje de 1.300 kilómetros desde las canteras mesopotámicas hasta la Patagonia derrama ingresos sobre el sector de logística y transporte, con todo lo que esto significa en materia de empleo.

Tan grande es el movimiento que genera Vaca Muerta que a comienzos de este año se realizó en Mar del Plata en encuentro al que asistieron casi 300 pymes bonaerenses en su afán por encontrar la manera de articular su actividad con el sector petrolero y lograr el ansiado sueño de convertirse en proveedores de un sector con límites insospechados.

El desarrollo de los campamentos que las compañías levantan en pleno desierto patagónico implica la necesidad de contratar servicios diversos. El de comedor para los operarios es uno de ellos y allí se inscribieron las principales firmas neuquinas. Sin embargo, la oportunidad comercial no quedó sólo en esto. El Centro Pyme de la provincia comenzó a trabajar con los productores de alimentos locales y regionales y creó la marca Pilares de Chacra, para ganar en competitividad y ser ellos los que le vendan sus productos frescos a las compañías de catering, que habitualmente adquirían los alimentos en territorio bonaerense.

Un total de 40 productores se han sumado a esta aventura que les permite multiplicar ventas. Según explicaba un empresario del rubro catering, cuya compañía opera 22 comedores en yacimientos de todo el país, aunque mayormente en Vaca Muerta, la actividad se traduce en 50.000 comidas por mes, aproximadamente 2.000 por día de lunes a viernes y algo menos los fines de semana.

La competencia y la necesidad de sumarse a esta cadena producen mejoras a todo nivel. Tal es el caso del empresario que contó en medios periodísticos locales cómo una pequeña firma elaboradora de agua mineral pudo transformarse en proveedora luego de mejorar la presentación de su producto en estética e información en el rótulo, captando el 90% de las compras de una de las principales compañías de catering.

Esto que a la distancia es un rumor lejano, noticias que llegan desde un lugar que pocos conocen, tiene un impacto real en la provincia de Neuquén. Por lo pronto, según informa el sitio web vacamuertanews.com.ar, la actividad petrolera se ha traducido en explosión demográfica, tanto que las radicaciones nuevas ya superan a los nacimientos.

Según datos del Registro Civil provincial, en los primeros meses del año se radicaron 4.561 personas, lo que representa la llegada de unas 26 personas por día. En cuanto a los nacimientos, se registraron 4.025.

La región se ha vuelto un polo de atracción y generación de empleo. Los últimos datos del Indec marcan que la desocupación en el aglomerado Neuquén-Plottier fue del 3,5% en el primer trimestre del año, contra el 10,1% registrado a nivel nacional. Esto representa una baja de dos puntos porcentuales con respecto al primer trimestre de 2018.

La de esta provincia es la quinta tasa de desocupación más baja del país detrás de Chaco, San Luis, San Juan y Chubut. En los últimos 22 meses se sumaron en Neuquén 15.817 nuevos puestos de trabajo. Números de una realidad que querríamos ver replicada en toda la Argentina.

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