Un fiscal kirchnerista para investigar la corrupción K

Félix Crous ama la Justicia y el blues, y se enamoró del kirchnerismo. Funcionario judicial de larga trayectoria, trabajó como secretario en la Cámara Federal cuando apenas despuntaba los veintitantos años y de allí obtuvo, por concurso, la titularidad de la Fiscalía de Instrucción Nº 8.

Ahora, Alberto Fernández lo designó al frente de la Oficina Anticorrupción (OA), un organismo encargado de investigar a los funcionarios públicos y hacer el seguimiento y control de la presentación de sus declaraciones juradas de bienes.

La OA depende del Ministerio de Justicia y por eso se criticó siempre su falta de independencia desde el punto de vista del diseño institucional. La saliente titular de la OA, Laura Alonso, presentó un proyecto para hacerla autárquica. Fernández prometió que iba a dotarla de independencia.

Más allá de la arquitectura institucional está el perfil del funcionario a cargo. Crous no oculta sus simpatías kirchneristas e hizo culto de la polémica en defensa de las políticas de Cristina Kirchner en 6,7,8, por ejemplo, por lo que la oposición criticó su designación por su falta de imparcialidad. Aunque no es de los que se callan la boca, prefirió no contestar las consultas de LA NACION.

La OA es querellante en las causas en que es investigada Cristina Kirchner y los exfuncionarios kirchneristas, por lo que habrá que ver cuál es la decisión que toma el nuevo titular de la oficina: si mantiene esas querellas, si las retira, si acusa o si desiste de acusar en los juicios de corrupción en marcha.

Crous se desempeñó como fiscal de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), donde actuó en el caso de la muerte de Santiago Maldonado, pero generó controversia por aportar pruebas luego cuestionadas, como testimonios que a la postre fueron denunciados como falsos. Fue apartado de la investigación por la fiscal de la causa y, luego, de la propia Procuvin.

Fue, también, uno de los fiscales que respaldaron la actuación de Alejandra Gils Carbó al frente de la Procuración General de la Nación.

Hipercrítico del Poder Judicial, ya en su juventud tenía esa mirada. Por ejemplo, cuando asistió al acto de jura del camarista Mario Gustavo Costa como juez de tribunal oral. Allí escuchó cómo un juez le dijo a otro: "De vez en cuando el sistema nombra a alguien que vale la pena". Crous relató públicamente esa historia, que ayer recordó ante la consulta de LA NACION un abogado que lo aprecia y que cree que, a pesar de su filiación política, sus virtudes como defensor de los derechos humanos y su honestidad hacen que sea un buen funcionario.

Es miembro fundador de la agrupación kirchnerista Justicia Legítima y trabaja en la oficina de enlace legislativo de la Procuración.

Actuó en casos de derechos humanos, como los juicios de la verdad en La Plata, y promovió la persecución de Christian von Wernich, excapellán de la policía bonaerense durante la dictadura militar.

Fue miembro de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad de la Secretaría de Derechos Humanos (1998-2013) y director de Política Criminal de la Procuración General (2003-2007). Mas allá de su carrera judicial, Crous tiene debilidad por la radio. Hizo un programa de música que se llamó Blues etílico, donde el funcionario hacía reseñas de bandas y nuevas grabaciones. También hizo Derecho viejo y Al vino, vino, en Radio Nacional. Aún hoy hace radio. En los medios se registra, además, un fugaz paso por la pantalla de Videomatch.

Es abogado egresado de la Facultad de Derecho de la UBA y tiene un posgrado en Especialización en Administración de Justicia. Ahora tendrá la misión de controlar el patrimonio e investigar a los funcionarios del gobierno donde se mezclan peronistas y kirchneristas.

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