Las preguntas que Alberto Fernández no puede responder

Lo que Luis Majul decía en el programa La Cornisa emitido por La Nación y con un panel de excelencia.

La investigación sobre Hugo Moyano , el Sanatorio Antártida y la enorme cantidad de dinero que acaba de recibir la obra social de Camioneros no lo vas a ver en otro lado. No vas a encontrar en muchos canales la entrevista exclusiva a Lanata, uno de los pocos periodistas en la Argentina que no se calla nada. No vas a encontrar en muchos canales a una analista política como Laura Di Marco, cuya opinión no está condicionada por nada. Y no vas a encontrar, en muchos otros programas, preguntas incómodas.

Preguntas incómodas, por ejemplo, para el Presidente. Las preguntas que Alberto Fernández, después de una semana negra, no pudo o no quiso, contestar. Todavía.

Para no perder más tiempo, las voy a poner sobre la mesa. ¿Por qué Alberto Fernández no hizo una autocrítica más profunda y sincera, después del viernes negro, con cientos de miles de abuelos en la cola de los bancos, el grupo de riesgo que más debíamos cuidar? ¿Creerá acaso que se puede ocultar lo que pasó como se oculta el polvo debajo de la alfombra? ¿Por qué no le pidió la renuncia al titular de la Anses, Alejandro Vanoli, si él mismo lo responsabilizó por el desastre del viernes? Semino, Defensor de la Tercera Edad, le había escrito una carta advirtiéndole lo que iba a pasar, y no la leyó. ¿Por qué no le pidió la renuncia al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, por no haber impartido una regulación específica a los bancos? ¿Y por qué dejó semejante operativo al arbitrio de un dirigente sindical, si Sergio Palazzo no es autoridad de aplicación del aislamiento y la cuarentena?

¿Por qué, después de tomar medidas sanitarias correctas y oportunas acompañadas por la decisión política de no alimentar la grieta, desde el domingo pasado eligió el camino inverso?

¿Por qué les dijo miserables a los empresarios? ¿No pensó que se podía exponer a reacciones como las de este pequeño empresario cordobés Oscar Arduch, dueño de Hidrocor, quien se sintió aludido y le respondió con mucha bronca, pero dando la cara?

¿Y por qué sobreactuó su devoción hacia Hugo Moyano? ¿Por qué le dijo "inmenso"? ¿Por qué lo calificó de dirigente ejemplar?

¿Nadie informó al Presidente que Moyano tiene una decena de causas abiertas en distintos juzgados federales? ¿Nadie le dijo que las camas para los infectados del coronavirus que aportará el Sanatorio Antártida ya las está pagando, con creces, el Estado, o sea nosotros mismos?

Y ya que hablamos de argentinos con derechos: ¿No tendrían derecho a preguntar muchos argentinos, acaso, donde está el gobierno de científicos, al que Alberto opuso para diferenciarlo al gobierno de CEOs? Porque el viernes, en la Argentina, no estuvieron.

¿Y no tendríamos derecho a preguntarnos, aunque fuera contrafáctico, qué le hubiera pasado a un presidente no peronista, qué le hubiera pasado a Macri si se hubiese cometido semejante error de improvisación y desmanejo? Es posible que le hubiesen dado un golpe de estado.

¿Y dónde están esas almas sensibles que no salen a pedir por los abuelos que el viernes se expusieron a ser contagiados por el coronavirus? En serio, ¿la doble vara para medir al peronismo también va a servir para justificar cualquier macana que se mande el Gobierno en medio de una crisis tan dramática?

Hay más preguntas inconvenientes:

¿Por qué no funciona el parlamento? ¿Por qué lo oposición no ejerce su obligación de apoyar lo que está bien y advertir sobre la tentación de la corrupción, en medio de tanta compra directa?

Y apropósito del funcionamiento del sistema democrático: ella, Cristina Kirchner, la vicepresidenta, ¿dónde está? Ya sabemos que desobedeció la orden del Presidente de quedarse en las casas al viajar a La Habana. Ya sabemos que volvió de Cuba cuando quiso, mientras otros miles de argentinos todavía no pueden hacerlo. ¿Ahora resulta que la justificación es que Cristina no ayuda al Presidente porque no sería conveniente que haya un doble comando ? ¿O la verdad es que no aparece porque no quiere quedar pegada a ninguna tragedia, catástrofe o crisis, como la tragedia de Cromañón y la masacre de Once?

No quiero cargar las tintas sobre el jefe de estado. Sufrió un fuerte golpe el viernes. Parece haberse recuperado. Mejor. Todos necesitamos que siga a cargo de esta enorme tarea.

Saben que estaba invitado a este programa. El primer programa de La Cornisa. No quiero plantear ninguna hipótesis conspirativa sobre por qué eligió, finalmente, no hacerlo. Primero pensé que no nos confirmaba porque quería bajar la exposición, después del papelón del viernes. Pero ayer sábado, le concedió una entrevista radial a Marcelo Bonelli. Hoy me enteré que ayer, también hizo un mano a mano con Horacio Verbitsky . Al mediodía, fuentes cercanas a él supusieron que Alberto podía estar enojado con nosotros porque anticipamos, a través de nuestras redes sociales, que nos había otorgado la entrevista. Pero enseguida le aclaramos a la fuente que sería un error del Presidente interpretar el anuncio como una presión. De hecho, en cada comunicación agregamos: "si las circunstancias se lo permiten".

Se ve que por alguna razón las circunstancias no se lo permitieron. Él sabrá por qué. Parece que podría darnos el reportaje el próximo domingo. O quizá nos está viendo, nos da una sorpresa y nos atiende de manera virtual. No importa. Lo que importa que sepas es que nada ni nadie nos va a condicionar. Ni nos vamos a callar. Con pandemia o sin pandemia.

© 2020 por "Aquí y Ahora Córdoba".