Chile, un ejemplo de eficiencia frente al coronavirus

El manejo del coronavirus desmonta el relato del estallido social desatado en octubre. Chile cuenta con los recursos necesarios para enfrentar la crisis.

La pandemia del coronavirus ha afectado severamente a Latinoamérica, tal como se esperaba. Una de las pocas excepciones al caos latinoamericano ha sido Chile, que ha manejado la pandemia de manera muy distinta y varios organismos, como la OPS (Organización Panamericana de la Salud), han catalogado el manejo como «ejemplar e impresionante».

Muchos países de la región no tienen la capacidad hospitalaria para poder contener el virus y han tomado medidas draconianas como la cuarentena total, la fijación de precios o limitar el movimiento de las personas de acuerdo a su sexo (mujeres un día, hombres otro), que han sido un desastre donde se han aplicado.

¿Qué ha hecho Chile para ser el país que mejor ha contenido el virus?

Chile fue uno de los pocos países del mundo en tomarse en serio el riesgo de un virus sin vacuna ni tratamiento disponibles. Mientras varios presidentes de la región y del mundo «ninguneaban» al coronavirus como si fuese un “simple resfriado”, Chile ya fiscalizaba a turistas que provenían de zonas con coronavirus como China y, posteriormente, de Italia y España. Hay que pensar que esto se hacía en medio de una revolución que pide hasta el día de hoy acabar con el modelo “neoliberal”.

Aunque la Organización Mundial de la Salud no declaró la pandemia hasta marzo, en febrero ya se testeaban casos sospechosos con PCR (reacción en cadena de la Polimerasa, que identifica el material genético del virus) en Chile y, a partir de marzo, cuando llegó el primer caso, se intensificó la cantidad de test realizados por día.

En total se han hecho más de 68 000 tests, superior a cualquier país latinoamericano. Estos tests se realizan en el Instituto de Salud Pública (ISP), en hospitales públicos y privados, haciendo un total de 49 laboratorios involucrados en la detección del virus.

Según los datos de la Universidad Johns Hopkins, Chile realiza 1 800 exámenes por millón de habitantes, seguido de Panamá con 1600 exámenes por millón. En contraste Perú y Ecuador hacen 400 por millón y Argentina y México hacen menos de 200. También se comenzaron a utilizar test rápidos, que detectan anticuerpos contra el virus, para uso de emergencia. Chile está haciendo más tests que México, Panamá, Argentina, República Dominicana, Uruguay y Costa Rica juntos.

Otro estudio, realizado en este caso por la London School of Hygiene & Tropical Medicine, nos dice que Chile está reportando el 89 % de los casos sintomáticos, gracias a la gran cantidad de test diarios.

Cabe resaltar que el alto índice de testeos explica por qué Chile tiene más de 4 000 contagiados pero con la salvedad que tiene la sexta tasa de letalidad más baja a nivel mundial solo superada por Alemania, Israel, Australia, Austria y Corea del Sur.

Para tener una tasa de letalidad muy baja, se necesita realizar una detección temprana. En el caso de Chile, se testea a personas que tienen fiebre alta y síntomas respiratorios como tos, personas con síntomas leves como cefalea o fiebre moderada y personas que tuvieron contacto con un contagiado con coronavirus y que presentan síntomas leves. En contraste, países como en Estados Unidos solo realizan el examen cuando el paciente tiene problemas de respiración.

Además, Chile coloca en cuarentena estricta a los contagiados, arriesgando multas si violan los 14 días de encierro.

Sumado a esto, Chile decretó Estado de excepción, donde se restringe reuniones en espacios públicos, se limita el tránsito y establece toques de queda. Las clases en colegios fueron suspendidas cuando había apenas 75 casos, mucho antes que China e Italia tomaran estas medidas. El cierre de fronteras se decretó cuando se confirmaron 155 casos de coronavirus. En comparación, Italia y España hicieron esta medida cuando tenían más de 9000 casos.

Chile cuidó de su población sin sacrificar mayormente la economía

Tampoco se ha declarado una cuarentena total nacional como lo hicieron en Argentina, Perú, Ecuador, Colombia y El Salvador. En ciudades como Temuco, Osorno, Chillán, Punta Arenas y en siete comunas de Santiago, se ha aplicado un cordón sanitario y una cuarentena de siete días que se renueva si no hay disminución de contagiados. Es decir, no se ha parado la economía en su totalidad y en las ciudades ya mencionadas, solo los servicios no esenciales han parado.

Por este tipo de medidas el banco estadounidense J.P. Morgan concluyó que si Chile continúa con estos resultados positivos, la economía se recuperaría más rápido que en otros países. Eso no ha impedido que la izquierda critique con fuerza la gestión del gobierno de Sebastían Piñera y de su ministro de salud, Jaime Mañalich, en esta crisis sanitaria.

El relato izquierdista alega que la alta cantidad de contagiados es producto de no tener salud pública, destruida, según ellos, por «Pinochet y el neoliberalismo», que se está ocultando información de contagiados y muertos y que las cifras reales se asemejan a las de España y que se debe implementar la cuarentena total, copiándole la gestión de Argentina, que supuestamente están controlando mejor la crisis. Muchas de estas frases vienen de jóvenes que han creído en la propaganda de la izquierda y creen ingenuamente que otros países funcionan mejor que Chile.

Muchas de las personas que critican la gestión del ministerio son las mismas que hasta el día de hoy dijeron que el coronavirus era un invento de Piñera para bajar el “estallido social” y que tampoco han asumido su responsabilidad de llamar a marchar el día 8 de marzo, ya teniendo 10 casos confirmados por coronavirus. Eso incluye la presidenta del Colegio Médico, miembro del Frente Amplio, coalición política de extrema izquierda, que ha preferido desprestigiar al gobierno que ser un aporte real a la crisis.

Las críticas realizadas por la izquierda no han impedido que el mundo aplauda lo que ha hecho Chile, considerando las adversidades que ha dejado el coronavirus en otros países como España, donde ya superan los 14000 muertos, e Italia, que tienen cerca de 16000 muertos y el 20% de personal médico contagiado.

Hay que tomar en cuenta que Chile fue uno de los varios países que tomaron medidas económicas para paliar la crisis, debido a su modelo económico. Se creó un plan de emergencia para ayudar a la gente y a las empresas, tal como lo hicieron Singapur, Dinamarca y Nueva Zelanda y las empresas privadas anunciaron también un fondo privado para ayudar a la población vulnerable.

Chile ha demostrado su modelo no solo funciona sino que se sigue destacando frente al resto de la región, pese no solo al relato izquierdista sino a la destrucción e inestabilidad que ha logrado desde octubre del 2019.

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