Un país sin brújula

Según Marcelo Bonelli, Jeffrey Sachs llamó al presidente para felicitarlo por el rumbo económico y supongo sanitario de su Gobierno. Muy mal presagio. En Bolivia todavía recuerdan su asesoramiento antiinflacionario que lo obligó a salir custodiado por el ejército: lo querían matar. Tiene recetas para todo, la hiperinflación, la pobreza, el desarrollo económico y publica con el Nobel Joseph Stiglitz, este sí nuestro asesor que envió a su discípulo a hacer un trabajo práctico sobre la deuda que va a un previsible fracaso. Conociendo sus ideas y escritos solo atino, al llegar la noche, a implorar piadosamente: De Sachs y Stiglitz libera nos domine.

Las novedades de la semana pasada comprueban la inexperiencia y la improvisación del Gobierno en todo lo que hace. Aparentemente su objetivo central es salvar vidas forzando el distanciamiento social aun a costa de debilitar al extremo al sector privado. El problema del rumbo es que nadie está seguro adonde vamos. El ministro de Salud insiste en postergar cada vez más el pico de la pandemia, sin tener en cuenta la situación explosiva en la que está la economía. La pura verdad es que nuestro sistema de salud está en una situación delicada. Además de acumular años de dispendio y descontrol, no es capaz de hacerse con rapidez de las indispensables pruebas para ir separando a los portadores sin síntomas que contagian sin saberlo. Recién están entrando al país 170 mil reactivos de dudosa calidad, de origen chino según entiendo, y que ni de lejos sirven para cubrir lo necesario. Según me explicaron requeriríamos hacer 50 mil pruebas por día para estar encaminados hacia algún destino. Objetivo hoy imposible.

Por otra parte, se conocieron reclamos de médicos de instituciones públicas huérfanos de los elementos más indispensables, barbijos, guantes, delantales etc. También se supo que, en varios geriátricos, voluntariosas enfermeras que deben cubrir varios servicios por día y que eran portadoras sanas contagiaron a los ancianos. La prensa adicta remarco la inescrupulosidad de los empresarios dueños de los servicios, pero de los 1.000 servicios no autorizados en CABA y del caos del sistema de salud nadie habla.

VICIOS HISTORICOS

El sistema de salud cruje por vicios históricos graves. El PAMI fue creado para sacar a las obras sociales el costo de los viejos que son los que gastan mucho en salud. Se calcula que el 50% del gasto en salud se consume en los últimos 30 días de vida. Como sucede frecuentemente en la Argentina, detrás de estas medidas inconsultas operan causas ocultas impresentables.

Francisco Manrique, el ministro que creo el engendro en los 70, era un ambicioso político que quería ganarse a los popes sindicales para ser presidente. Como sucedió siempre, el proyecto político fracasó, pero los jerarcas sindicales se hicieron de la caja de las obras sociales y se volvieron millonarios.

Las obras sociales regentean hoteles, restaurantes y hasta universidades. Los proveedores son siempre los mismos y en general parientes del Pope. La corrupción es tan evidente que siempre repite los mismos modelos. La Justicia es la única ciega, que no ve nunca esta cara del sindicalismo.

La caja financiera del PAMI suscita enorme avidez de los políticos, además sirve como herramienta demagógica. Hace poco el presidente anunció que el PAMI distribuiría gratis una extensa lista de medicamentos. La ausencia de copago garantiza un enorme listado de abusos y hace el presupuesto inabarcable, sin límites. Maxime cuando los proveedores son los laboratorios argentinos, uno de los sectores más sospechados de corrupción.

Las obras sociales son muy caras, se paga el 6% del salario como aporte, encareciendo el costo del trabajo que sumado a los impuestos patronales y el aporte a PAMI y el jubilatorio, vuelve al sistema extremadamente costoso. Las obras sociales están siempre en problemas financieros, son como las provincias siempre deficitarias. Para aliviarlas se han creado fondos especiales que cubren enfermedades graves con un correcto criterio actuarial. A las obras sociales que tienen sanatorios y prestaciones le pasa también lo de las prepagas, sus insumos son en general en dólares salvo el trabajo, el PAMI y el Estado hace usos de sus servicios y les paga a los premios sin ajuste, lo que en épocas inflacionarias como las actuales es insostenible.

OTRA

IRRESPONSABILIDAD

Los médicos y las enfermeras y el personal de la salud son la variable de ajuste del sistema. Como en forma irresponsable se han creado muchas Facultades de Medicina con carreras de grado el número de médicos ha aumentado en relación con la población. Son médicos de formación mediocre en promedio, muchos no hacen residencia y terminan ocupando los puestos marginales y mal pagos. La escuela de medicina argentina es lo mejor que tenemos en el ámbito de la ciencia. Nuestros Premios Nobel de ciencia vienen de esa escuela. Los políticos argentinos creen que el corte de cinta de edificios es invertir en salud. No comprenden que el factor médico es la clave. Si no hay médicos preparados para los servicios especializados no se pueden brindar al público. Con sueldos de hambre y masividad en las Facultades, esto no se resuelve.

Según algunos medios lo mejor de este Gobierno es el manejo de la crisis de la pandemia. Estamos en cuarentena con un costo enorme por día de producción perdido, por otra parte, los testeos de portadores sanos para cercar el virus, no se hacen por falta de reactivos. Cada reactivo cuesta en el mercado internacional 11 dólares por unidad. Nada para nuestra capacidad económica, o lo que queda de ello. Lamentablemente estamos a ciegas caminando por un campo minado, tal vez eso explica la absurda medida de burocratizar la salida a la calle de los mayores de 70 años ya fracasado. Fue solo un golpe de efecto fallido.

Los expertos militares aconsejan no abrir varios frentes en simultánea. Las fuerzas deben agruparse y atacar con la máxima potencia disponible. Alemania en las dos grandes guerras y sus conocidos dos frentes, es un ejemplo de un grave error estratégico.

El presidente Fernández como parece no tener ya bastante con la pandemia y sus efectos económicos han lanzado la reestructuración de la deuda en el peor momento, con la debilidad máxima de la economía, lo que preanuncia una segura derrota.

En el horizonte tenemos el grave riesgo de hiper o altísima inflación, porque los 10/12% del PBI de déficit se financian 100% con emisión. No tenemos bonos para emitir en el mercado interno ni tampoco en el externo por el default unilateral. El ministro Guzmán insiste en la sostenibilidad de la deuda, ignorando un principio fundamental de las finanzas: la deuda no se paga se refinancia con nuevas emisiones. Es ridículo pretender pagar la deuda en una generación, cuando su acumulación llevó muchos años de gestación. Claro para volver al mercado hay que tener una administración cuidadosa de las finanzas públicas, que nadie quiere hacer. No es sostenible políticamente dicen irresponsablemente, prefieren el despilfarro y la ineficiencia general.

BLANQUEO

FAVORABLE

Una herramienta tal vez válida para después del coronavirus sería un blanqueo favorable para los millones de dólares de argentinos en el exterior. EL problema es que como informa Clarín estos días, en el Instituto Patria repudian a los argentinos que llevaron sus ahorros al exterior y desprecian a los que blanquearon y los trajeron. Nada les viene bien.

Todo es repudiable para ellos y por eso aumentaron el impuesto a los Bienes Personales para los bienes en el exterior, impuesto que el gobierno anterior había prometido eliminar y no hizo.

Como remate el ministro Guzmán considera deseable el ahorro en pesos y lo recomienda con énfasis. Simultáneamente emite salvajemente aumentado la inflación actual y la esperada y baja la tasa de interés para hacerla más negativa. Una contradicción tras otra, así nos va.

* Academia del Plata

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