Trump pone fin al adoctrinamiento de extrema izquierda en los cursos del Estado federal

Tras un reportaje de Tucker Carlson que expuso la existencia de cursos obligatorios en "teoría racial crítica" dentro de agencias federales que habían quedado de la gestión Obama, el presidente ordenó removerlos de inmediato, por considerarlos "divisivos y anti-Americanos".

El pasado viernes 4 de septiembre, se dio a conocer que el presidente Donald Trump ordenó una purga de todos los cursos de adoctrinamiento de carácter marxista que existían en las agencias federales.

Mediante el pretexto de concientizar sobre "teoría racial crítica", el Gobierno federal desde la época de Obama estaba promocionando cursos ideológicos para sus empleados. Entre los alegatos de estos cursos está la noción de que los Estados Unidos son un país de ideología supremacista blanca, y que toda la gente blanca es culpable de racismo, sin excepciones.

La eliminación de estos cursos obligatorios que se dictaban para trabajadores federales tardó casi 4 años en llegar, y se cree que la Casa Blanca ni siquiera estaba al tanto que estos programas se habían implementado.

Fue gracias al trabajo periodístico del conductor Tucker Carlson que salió a la luz lo que estaba ocurriendo. El pasado 2 de septiembre, en su programa en el prime time de Fox News, Carlson había expuesto sobre los "cursos de diversidad" que se estaban dando a los empleados del Estado nacional, y advirtió sobre peligros de que se dicten estas teorías dentro del Gobierno.

Desde los empleados de Museos nacionales hasta los agentes de más alto rango del FBI estaban siendo sometidos a estos cursos, donde se les enseñaba sobre la diversidad sexual, sobre la igualdad, sobre la lucha de clases y de género, y por sobre todo, sobre la importancia de "repensar" la historia desde un punto de vista "negro". Esta ideología racista es llamada orgullosamente por los profesores como "teoría racial crítica".

Según relata las fuentes directas, Trump en menos de 48 horas tomó acción y demostró no solo que se mantiene atento a las discusiones culturales del momento, sino también que reafirma su compromiso para con los valores históricos de los Estados Unidos.

El presidente Trump, además, tiene en cuenta desde hace tiempo el adoctrinamiento en el Gobierno federal, y en su discurso a los pies del Monte Rushmore del pasado 4 de julio por el Día de la Independencia norteamericana, condenó las teorías de la izquierda extrema que pretenden difamar a la historia estadounidense.

El director de la Oficina de Administración y Presupuesto del gobierno, Russell Vought, anunció por Twitter que la administración Trump pondrá fin lo antes posible a cualquier incursión en tales teorías por parte del Gobierno federal.

La Oficina de Administración y Presupuesto también emitió un comunicado, en el cual además de explicar la situación, advirtió por la difusión de propaganda partidista de izquierda con falsa información, propagada por agrupaciones que buscan influencia en ciertas agencias para debilitar al Gobierno frente a las próximas elecciones nacionales.

Un ejemplo de los casos de difusión de información falsa relacionada a la "teoría racial crítica" que las organizaciones de izquierda pretenden utilizar en agencias federales ha sido la utilización de panfletos denigrantes hacia toda la gente blanca, distribuidos en el Museo Nacional de la Historia y Cultura Africana Americana (NMAAHC).

En el panfleto se mencionaba que existen "malos hábitos", así considerados por ser hábitos utilizados predominantemente por gente blanca, tales como:

  • Autosuficiencia

  • Unidad familiar

  • Pensamiento objetivo y racional

  • El pensamiento de que el trabajo duro es la clave para el éxito (Meritocracia)

  • El trabajo antes del ocio

  • El respeto a la autoridad

  • El pensamiento de que la competencia es buena

  • El progreso

En esos medios de difusión racista se ataca también a los "valores americanos", como por ejemplo las religiones judeo-cristianas, el sistema de justicia anglosajón, la historia, y otros ámbitos de la cultura occidental que las organizaciones de izquierda pretenden desestimar e incluso destruir.

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